En los últimos días se ha conocido la venta de las instalaciones del Panorámico de La Losa a un Fondo de Inversión Internacional por parte de sus propietarios, Caja Segovia, Crespo y Blasco, Acciona y Detursa, y así hacerse con esta área turístico-cultural y de servicios, situada en el término municipal de la Losa, junto a la AP-61 y la carretera nacional, desde la que se accede. Nuestra redacción realizó unas fotografías el pasado 27 de abril de 2010, aunque no se han publicado para no perjudicar la operación de venta, ni influir en la integración de Caja Segovia en el SIP de Banca Cívica o, finalmente, en el de Caja Madrid ( Júpiter).
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El estado de abandono en el que se encuentran todas sus instalaciones pone en peligro sus alrededores, sin que los propietarios desde hace años, entre los que se encontraban Caja Segovia, Crespo y Blasco, Acciona y Detursa tomasen medidas, durante la última década.
Alguno de los propietarios, como Caja Segovia, tenían un auténtico problema con su participación y así la venta ha supuesto un problema menos.
La Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de La Losa han permanecido callados y sin hacer nada ante la grave situación de las instalaciones y la agresión al medio ambiente.
El Partido Popular, muy preocupado por los vertidos en los ríos en otras ocasiones, tampoco ha iniciado ninguna medida en la última década, pese al alto peligro de incendio de la zona por los materiales dispersos por toda la parcela, algunos altamente contaminantes, como puede comprobarse en las fotografías.
Algunos medios locales han publicadoen los últimos días, que las instalaciones se encuentran en buen estado y que, incluso, el tiempo no ha pasado por ellas.
Con la construcción de la autopista AP-61, ya muchos se han olvidado del gran complejo que, según viajamos a Madrid nos encontramos al margen izquierdo de la calzada y que muchos segovianos (la mayoría) ni siquiera llegaron a conocer, y otros muchos cuando pasan por allí aún se preguntan, ¿qué es eso?
Los turistas que llegan en coche hasta Segovia se quedan mirando las distintas construcciones y edificios que desde lejos parecen algo. Sólo cuando circulamos por la carretera nacional, en lugar de la autopista, tenemos oportunidad de acercarnos un poquito más.
Además, el estado actual del complejo, como puede apreciarse en las fotografías, nada hace presagiar la apasionante historia que se esconde tras graffitis, basuras, cristales, baterías, cintas de cine, papeles, destrozos y excrementos. El ganado es el verdadero dueño del lugar.
La Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de La Losa no velan por el Medio Ambiente, ya que la parcela tiene alto riesgo de incendio por los residuos y vertidos, y los arroyos que pasan por el lugar tienen todo tipo de materiales. A la administración autonómica, en otras ocasiones, si que le han interesado estas cuestiones.
Cronología del proyecto
Pues bien, para refrescar un poco la memoria hemos de retroceder unos años, hasta 1992, cuando España vivía otros tiempos y la celebración, por aquel entonces de las Olimpiadas de Barcelona y de la Expo en Sevilla, hacían que todo el país estuviera contagiado de tanta prosperidad.
En esa época, un promotor de apellido Cereceda propuso a Guillermo Tena, importante farmacéutico y empresario, además de propietario de una finca de 16 hectáreas en el término municipal de La Losa, un proyecto consistente en la creación de un área turístico-cultural y de servicios, basado en un centro de similares características construido en Santiago de Compostela con motivo del Año Jacobeo.
La sensación de modernidad y progreso que ofrecían las nuevas tecnologías presentadas en los pabellones de la Expo resultaron determinantes a la hora de convencer al empresario farmacéutico para que se embarcase en la ilusionante aventura de construir este parque temático. Sería el primero de esas características en toda la zona centro de España.
No se tardó mucho tiempo en ponerse en marcha, ya que el 20 de mayo de 1993 se licitó la obra que comprendía una zona edificada de 6.168 metros cuadrados que se asentaría en una superficie total de 157.500.
Entre 60 y 70 operarios dirigidos por los arquitectos Fredesvinto Pérez, Miguel Mayor, Eleuterio Palacios y Fernando Sastre, y el aparejador Enrique Pernaute trabajaban en la construcción del complejo, llegando a ser más de 100 personas en determinados momentos.
Una vez que el Ayuntamiento de La Losa concediera los permisos necesarios, comenzaron las obras, al tiempo que se buscaba financiación para la misma.
Por un lado, se solicitó a la Comisión de Promoción Económica de la Junta de Castilla y León una ayuda de 147 millones de pesetas (900.000 euros) y ésta fue aceptada para su estudio basándose en los 40 puestos de trabajo fijos previstos, aunque nunca llegó a concederse.
Por otro lado, la Caja de Ahorros de Segovia concedió a la empresa un préstamo de 900 millones de pesetas (5,5 millones de euros).
En junio de 1995 las obras ya estaban muy avanzadas y la inversión realizada superaba los 1600 millones (9,6 millones de euros). Todos los edificios proyectados para la primera fase del complejo (reforma de los establos, construcción de una nave, la ermita y la cúpula del Panorámico) avanzaban a buen ritmo.
Fue a partir del 9 de septiembre de 1995 cuando el proyecto comenzó a desmoronarse y es que en esa fecha, una hoguera mal apagada por los operarios que trabajaban en El Panorámico desató un incendio que arrasó 20 hectáreas de la finca colindante y eso a pesar de que la rápida intervención de los bomberos evitó una catástrofe mayor.
Pero las desgracias nunca vienen solas y en fechas posteriores, unas jornadas especialmente ventosas, hicieron que la mayoría de los paramentos verticales se vinieron abajo, lo que incrementó notablemente los costes.
Estos hechos, hicieron que el señor Cereceda, se retirara del proyecto dejando a Guillermo Tena como único promotor.
Pero lo peor estaba aún por llegar, y el 21 de enero de 1996 se inundaban las instalaciones después de una espectacular nevada.
No obstante, todos estos sucesos no sirvieron para que Guillermo Tena cejase en su empeño de ver construido este complejo y programó su inauguración para los primeros días del verano de 1996, hecho que por motivos climatológicos tuvo que demorarse hasta primeros de julio, cuando entraron en funcionamiento el Panorámico Histórico y la terraza de verano, primero y algunas semanas después la sala de cine Totalmovie.
Algunos tuvimos la suerte de presenciar la película Copycat y tomar un refresco en la terraza de verano.
Las siguientes inauguraciones estaban previstas para el mes de octubre de ese año. Entre ellas se encontraban la “Lonja de la Mesta” y el “Caserón de los Artefactos, pero a pesar de estar terminados, nunca llegaron a producirse, por la desconfianza entre los posibles arrendatarios de los espacios comerciales.
Así las cosas, durante el otoño las instalaciones siguieron abiertas, pero fueron reduciendo su actividad hasta su cierre definitivo a finales de 1996.
Pero la historia no termina ahí, durante el verano de 1997 se llevaron a cabo dos estudios, en los que Caja Segovia y los principales acreedores determinaron que el proyecto aún era viable, a pesar de que los ingresos fueran menores a los que se habían previsto inicialmente.
Se estudió un nuevo modelo de gestión y poco tiempo después, unos seis meses, encontraron un comprador que además de sacarlo adelante utilizaría el complejo como estudio de rodaje de las series de televisión que la empresa compradora producía: Emilio Aragón y la productora Globomedia.
El 6 de abril de 1998 fue la fecha decidida para firmar el acuerdo, pero una vez más la mala suerte volvía a cebarse con el proyecto, ya que la enfermedad del Consejero Delegado de Globomedia, retrasó dicha reunión, terminando definitivamente con el proyecto, ya que ese tiempo fue empleado por los acreedores minoritarios para endurecer las condiciones de venta.
Llegados a este punto, Caja Segovia optó por ejecutar la garantía hipotecaria de 476 millones y el 25 de mayo de 1999 salieron a subasta uno de los edificios del complejo: La Lonja de la Mesta que quedó desierta al no aparecer ningún pujador. Lo mismo ocurrió en otras dos ocasiones, el 30 de junio y e 28 de julio del 1999, así que la Caja de Ahorros se adjudicó el edificio por su precio de salida, 20 millones de pesetas.
Este fue el final del proyecto ya que si algún comprador quería invertir en él, quería la totalidad del complejo y no solamente un edificio.
Las instalaciones
El gran complejo proyectado estaba dividido en varias instalaciones y edificios, algunos de los cuales llegaron a construirse, incluso a inaugurarse, pero otros no llegaron nunca a ver la luz.
Entre los que se construyeron se encuentran:
Totalmovie
Consistía en una pantalla gigante, en la que poder proyectar películas de gran formato y contaba por aquel entonces con la tecnología más avanzada del momento. Sus 230 asientos estaban equipados con altavoces, que junto con los de la sala, crearían un sonido envolvente.
Este edificio, en el que se invirtieron más de 600 millones de pesetas, se inauguró el 15 de agosto de 1996, aunque como sala de cine convencional, posponiendo las proyecciones en gran formato hasta la inauguración total del parque temático, hecho que nunca llegó a producirse.
Cerró sus puertas tras 178 horas de proyección.
El Panorámico Histórico
Consistía en una sala circular, con capacidad para 270 personas y dotada también de los últimos adelantos tecnológicos, diseñada para ofrecer un espectáculo multimedia en el que se mostraba la historia de la ciudad.
Estos dos edificios (Totalmovie y Panorámico) estarían en el interior de una enorme cúpula semiesférica de nueva construcción, con una cubierta de 1524 metros cuadrados que nunca legó a construirse, por lo que ambos lugares parecen estar en edificios diferentes.
Aula Informativa/Centro del excursionista
El aula informativa estaba dotada de modernos equipos audiovisuales e informáticos, permitiría a los visitantes completar su estancia. Así, dependiendo del tipo de colectivo se realizarían diversas actividades y juegos.
Por su parte, el centro del excursionista era el punto de información y el lugar de partida para las distintas actividades a realizar al aire libre.
Plaza Mayor
Éste iba a ser el centro del complejo, pero se quedó a medio construir. Era un lugar cerrado y con soportales, alrededor del cual se situarían la mayoría de edificios. En ella estaba previsto realizar espectáculos de luz y sonido, mercados medievales e instalar una terraza de verano.
La Ermita
Construida en estilo románico, se ideó para la celebración de bodas, comuniones o bautizos.
El Caserón de los Artefactos
Estaba destinado a ser un lugar en el que albergar una gran colección de ingenios tradicionales que permitieran a los visitantes descubrir cómo se realizaban ciertos instrumentos, licores o instrumentos de labranza en la antigüedad.
La Lonja de la Mesta
La rehabilitación de unos viejos establos, mediante vigas de madera a la vista, recubriendo el techo con tejas de barro y añadiendo una galería, convertiría a este lugar en un gran centro comercial, con tres ambientes bien diferenciados: La zona de Compras con Encanto, donde se podía pasar de una tienda a otra por puertas interiores y se podría comprar todo tipo de productos tradicionales; La Despensa Regional, que sería una exposición permanente de productos gastronómicos de la región y la Zona Gastronómica, que comprendía un típico horno de asar, un autoservicio de comida tradicional y un bar-cafetería. Además, el edificio contaría con un gran salón para banquetes.
El aparcamiento sur
Proyectado para largas estancias, permitía el acceso directo al complejo. Comprendía también la caseta del vigilante, construida con el mismo estilo que el resto de edificios para no desentonar en el complejo.
Entre las instalaciones que quedaron sin construir, se encuentran:
Su proyecto ya estaba redactado, pero no llegó nunca a iniciarse. Su construcción estaba prevista en dos fases de 40 habitaciones cada una, de modo que una vez realizada la primera fase y en caso de ser necesario pudiera construirse la segunda fase sin grandes inversiones y sin interferir en la actividad de lo ya edificado.
La Era de los Carros
Estaba destinada a realizar en ella demostraciones de las actividades tradicionales de los labradores, festivales y celebraciones campestres. Completando este espacio habría un parque infantil y una pista de petanca.
Campo de tiro
A las actividades al aire libre podría unirse otra propuesta más, un lugar para practicar el tiro con arco.
Estación de servicio y aparcamiento norte
El intenso tráfico de la carretera que daba acceso al complejo, hacía pensar que la construcción de una estación de servicio fuera una buena idea.
En cuanto al aparcamiento norte, estaría destinado a quienes acudieran a la zona de restauración o al cine.
Todos esperamos que, aunque el Panorámico no se convierta en la Casa del parque del Guadarrama, como era la intención del Ayuntamiento de la Losa, tenga una salida interesante relacionada con la cultura, ocio y turismo, para dinamizar la zona y atraer a Segovia nuevos turistas nacionales e internacionales.
El contrato de compra-venta se firmarán después del verano.