Moody's sitúa la calificación crediticia de la comunidad en Aa2. Baja la cotización de la deuda pública emitida por la Comunidad.
DETERIORO DE LAS FINANZAS
Mientras el gobierno regional vende la calidad de su deuda ante la rebaja de Moody´s, la agencia explica que la rebaja obedece a un importante deterioro de las finanzas regionales previsto para 2010. Las expectativas de la Comunidad realizadas en su propio presupuesto para 2010 suponen un incremento de su déficit financiero en comparación con el registrado en 2009.
Moody´s espera un aumento significativo de la deuda agregada neta directa e indirecta desde el 33% de sus ingresos corrientes de 2009 hasta cerca del 50%.
Ante este deterioro, el gobierno de Herrera se vanagloria de los buenos resultados de la política presupuestaria y financiera de la Junta, y con ello “revalida la capacidad y disposición de la comunidad para cumplir con las obligaciones derivadas de las operaciones de endeudamiento”. En un comunicado, dicen que “la valoración otorgada a Castilla y León es la tercera mejor posible dentro del baremo de 21 escalafones utilizado por la agencia internacional”.
La nueva calificación que se otorga a Castilla y León (Aa2 con perspectiva negativa) continúa siendo muy elevada. De hecho, la región es una de las seis autonomías de régimen común que tienen la nota más alta. En la terminología de Moody's, la pertenencia a este grupo implica "una deuda de alta calidad y muy bajo riesgo".
La entidad justifica su decisión de rebajar un puesto la calificación regional en el incremento del endeudamiento respecto al ejercicio anterior, pero sobre todo en la puesta en vigilancia de la deuda soberana española, que se enfrenta a una posible rebaja de su 'rating'. La agencia también ha recortado hoy la nota de Extremadura, Madrid, Murcia y Castilla-la Mancha.
La trascendencia de las valoraciones crediticias radica en que son indicadores básicos para evaluar y comparar la solvencia. En la medida en que los inversores se apoyan en estas referencias, una calificación de Aa2 implica que Castilla y León tiene una gran capacidad para acceder a los mercados de capitales y que la captación de fondos se realice en las mejores condiciones financieras posibles. La realidad es que la deuda española cada día se coloca peor en los mercados y tiene que pagar unos intereses cada día más altos.