Con 26 años, Alberto Contador es el segundo corredor español en haber ganado el Tour de Francia, más de una vez. Aunque aún está lejos de Miguel Indurain, cinco veces vencedor, y quien a la misma edad, es necesario precisarlo, no había obtenido su primer triunfo.
El recorrido de los campeones del Tour de Francia está lleno de horas de gloria, así como de fuertes heridas, y momentos vacíos. En esta clasificación de los grandes golpeados por la vida y vueltos a encontrarse aún más fuertes, Alberto Contador está en los primeros de la lista. Antes de ser la nueva perla del ciclismo español, el de Pinto tuvo un momento duro en su carrera: se trata de la fuerte caída en el Tour de Asturias, el 12 de mayo del 2004. Si ese día, no hubiera estado a su lado un médico de la carrera que supo hacer lo que tocaba en el instante preciso, el destino de Contador habría acabado definitivamente allí mismo. Afectado por una fuerte herida en el cerebro, el madrileño enfrenta una delicada operación y, después, un período de recuperación muy duro y, sobre todo, de mucha angustia. Al salir de ello, entra a formar parte del equipo Liberty Seguros; a partir de ahí, reencuentra el camino del pelotón y, por consiguiente, el de la victoria, en el Tour Down Under del 2005. Ese mismo año, él descubre el Tour de Francia como co-equipero de Roberto Heras, a quien paradójicamente, le saca una fuerte ventaja en la clasificación general (puesto 31 y puesto 45). Y esto es sólo el comienzo.
Retirado de la lista del Tour 2006, al igual que todos los otros corredores de Liberty Seguros, Contador vuelve a estar en la Grande Boucle, el año siguiente. Ese año, el 2007, su prestigio empieza a acompañarlo, especialmente, después de su paso por el París-Niza, donde logra imponerse. Yen el Tour, es el único en hacerle frente a Michael Rasmussen, y después de la evicción del danés, logra apoderarse del famoso Maillot Jaune, En la contrarreloj disputada entre Cognac y Angoulême, el «Conquistador» se iza sobre el podio más cerrado de la historia, con tres corredores, todos con un tiempo de 31’’.
Ya en el 2009, no es el mismo joven escalador lleno de talento que se presenta en el Tour, sino todo un campeón que entra por la gran puerta del Hall of Fame del ciclismo, gracias a sus victorias en el Giro y en la Vuelta del 2008. Sin embargo, su estatuto de líder indiscutible no logra abrirle un espacio dentro del equipo Astana, así que no se salva de la competencia que se da al interior del grupo, especialmente con Lance Armstrong, quien le desafía sobre todos los frentes (medios de comunicación, directores del equipo); ni tampoco se salva del hambre de los hermanos Schleck, que deciden sobrepasarse de su simple rol de outsiders. Con la calma y la reserva que lo caracterizan, Contador decide concentrarse en los esfuerzos que debe hacer en el terreno. Al punto que su enorme actuación en la etapa de Verbier cierra todo debate. A partir de ahora, sólo un error personal puede poner en duda su estatuto de “jefe de la carrera”. Y puede estar seguro que ¡sus rivales lo están esperando!