En este legendario escenario la selección española ha conseguido una victoria que quedará escrita en la historia del fútbol y en la memoria de todos los que han sido partícipes de ella. Un diez para la afición, que llevó a España en volandas a semifinales.
Muchos de los aficionados españoles ya conocían el sabor de la victoria en el estadio Ellis Park de Johannesburgo. Sin embargo, el 2-0 logrado frente a Honduras no dejó el mismo sabor de boca que el triunfo conseguido esta noche. El día 2 de julio se cumplían 60 años del histórico gol de Zarra en el Maracaná, en el Mundial de 1950. Con este tanto en el minuto 48 a pase de Gainza, España se clasificaba para la liguilla final del campeonato. Un día histórico, como lo ha sido el de hoy.
En los aledaños del campo de fútbol el olor era diferente al del pasado 21 de junio. Mientras esperábamos en la fila para pasar el control de seguridad, los cánticos eran continuos y el entusiasmo presagiaba una noche mágica. Los disfraces de torero abundaban y en ocasiones parecía que estuviéramos a las puertas de cualquier estadio español.
A las 19,55 horas la alineación del combinado paraguayo se escuchaba por megafonía con claridad. El sonido de las vuvuzelas y los continuos gritos impedían oír la de España dos minutos más tarde. Las caras de los once titulares en el túnel de vestuarios lo decían todo. Concentración antes de una cita memorable. Los capitanes de ambas selecciones leían un texto en contra de la discriminación y el racismo en el fútbol.
Ya rueda el Jabulani en el Ellis Park. Manolo “el del bombo”, el jugador número doce de la Selección, estaba presente, a pesar de ser una de las principales bajas en las gradas, el resto de seguidores no han dejado que el ambiente decayera en ningún momento. Hoy más que nunca los jugadores necesitaban sentir de cerca el aliento de la afición. Y, como en los anteriores cuatro encuentros, la grada no ha fallado.
La primera parte ha hecho que más de uno pareciera mudo y se comiera las uñas sin cesar. El gol no llegaba y el nerviosismo comenzaba a aflorar. Los pies de muchos que están sentados en mi misma fila comienzan a moverse sin pausa. Caras de incredulidad en el descanso. Menos mal que la canción de Shakira levanta los ánimos y encaramos la segunda parte con esperanza. Mucha esperanza. Los focos del Ellis Park no iluminan tanto como los del Green Point Stadium de Ciudad del Cabo pero tenemos que empezar a ver la luz de la victoria ya.
Pepe Reina se levanta continuamente del banquillo. En las gradas expectación máxima. Penalty a favor de Paraguay. Parece que aquí termina el sueño de España. Un chico de la fila de atrás se niega a verlo… Parada del capitán de La Roja. Tensión máxima. Penalty a favor de España. Marca Xabi Alonso. Anulado. Falla el segundo intento. Ahora sí. Huele a gol. Las gradas estallan. Villa marca el tanto tan ansiado y deseado. Se convierte en pichichi del campeonato y los abrazos son la seña que refleja la emoción contenida durante 83 minutos. El banquillo salta y la unión del equipo es evidente en esa montaña humana que han creado cerca del córner. Y esa fuerza conjunta es la que se ve en cada una de las filas de asientos del Ellis Park. Pitido final. Lo conseguimos. Estamos en cuartos. El abrazo de todos los jugadores a Iker Casillas resume el choque.