El letrado del Consejo de Estado y ponente de la Constitución de 1978, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, defendió la vigencia de la Ley Electoral de 1977, que él mismo impulsó, porque desde esos momento las elecciones en España fueron “limpias”.
A su juicio, este corpus normativo, que se creó en aquellas circunstancias históricas tan definidas y que tuvo que pasar por el tamiz constitucional, requiere sólo una gran reforma: la apertura de las listas electorales.
“La Ley no hay que tocarla demasiado, sí, en las listas cerradas, muy útiles en aquel momento, pero que ahora dan a los secretarios de los partidos políticos un poder inmenso”, argumentó. Esta reforma, según Herrero y Rodríguez de Miñón, contaría con un consenso para dar ese paso.
Sobre la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, el jurista pidió tiempo para leérsela entera, aunque mostró su incredulidad por no haberla visto publicada íntegra en ningún sitio.
Herrero y Rodríguez de Miñón hizo estas declaraciones antes de intervenir en el curso La reforma electoral en España, dentro de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense.