EL PERIÓDICO DIGITAL DE SEGOVIA
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23 / 05 / 2012
Última actualización: 19:31
6 / 07 / 2010

La curiosidad en los genes

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SGD Segovia al día - JLA



El aprendizaje, la educación y el conocimiento, con críticas a la clase política y una defensa de la mirada del niño, marcaron la lección inaugural de los Cursos de Verano impartida por el novelista Antonio Muñoz Molina. Ante la “omnipresencia” de los políticos en España y una sociedad civil “débil” que se resigna a la indiferencia, el autor de El jinete polaco rescató la voluntad individual y la instrucción pública como armas para combatir la ignorancia. El hecho de disfrutar ahondando en el conocimiento, “que descubre cómo vivimos con dignidad”, y la curiosidad que llevamos “en nuestros genes” son, según él, lo que mejor nos define como seres humanos.

Los niños que preguntan con el dedo índice, un modelo de aprendizaje válido para todos
En el corte oficial de la cinta de los Cursos de Verano 2010 en el Real Centro Universitario María Cristina, estuvieron presentes, además de Antonio Muñoz Molina, Carlos Berzosa, rector de la Universidad Complutense; José Antonio Villasante, director de la División Global Santander Universidades y director general adjunto de Banco Santander -patrocinador de los seminarios sanlorentinos-; Ángel Martínez González-Tablas, director de la Fundación General de la Complutense; Alfonso Pérez-Agote, director de los Cursos; y Carlos Mayor Oreja, presidente del Consejo Social de la citada Universidad.

Muñoz Molina, que se definió como un “caprichoso” aficionado a a muchos tipos de lectura, reflexionó sobre la indefensión del bebé, comparado con otros seres vivos, pero a los que supera extendiendo el dedo índice a las cosas que no entiende. “Cada niño es una máquina de aprender que se muere de ganas de conocer el final de la historia cuando apenas ha escuchado el principio”, expuso.

Aprovechándose de esa capacidad para imitar todas las acciones de los adultos, los padres, en consonancia con la idea principal de su conferencia, han de explicar con cuidado, cómo fue el pasado para calibrar de forma adecuada la situación actual. Un claro ejemplo se manifiesta en la necesidad de argumentar cómo fue la dictadura para “conocer la diferencia entre un súbdito y un ciudadano, que disfruta de su libertad”. A su juicio, lo que más sorprende es el “poco apego y prestigio” que los españoles tienen sobre la democracia, a lo que se une también la baja calidad de la enseñanza en nuestro país. El dos veces premio Nacional de Narrativa lanzó un nítido mensaje: “Si no defendemos cada día lo que es evidente, como la presunción de inocencia, corremos el riesgo de perderlo”.
Antonio Muñoz Molina elaboró una radiografía de las tres generaciones que marcaron su pasado, presente y futuro. La de sus padres caracterizada por la azada, en contraposición a los mensajes tecnificados de teléfono móvil de los más jóvenes. A pesar de su austeridad y su obsesión en no llamar la atención, el novelista andaluz atestiguó la desaparición de la cultura popular de sus padres. “Lo que en el fondo les daba pena es que no aprendiéramos destrezas manuales”, añadió.

Manifestaciones de ese manera artesana de concebir la vida son el procedimiento de hacer una soga con hilos de pita, el trazo de una hilera de surcos en la tierra, la recolección de los tomates sin dañar lo comestible; en definitiva “la sabiduría de la autosuficiencia, la perseverancia y el recelo ante los cambios”.

En ese panorama, la literatura era la ventana que tenía el joven Muñoz Molina para escapar de esa situación, aunque después descubriría que la tensión entre el pasado y el presente era lo que alimentaba su imaginación y su necesidad de recrear historias. No obstante, entonó el mea culpa de su generación al reconocer que mientras los hombres leían el Manifiesto Comunista, sus madres y hermanas hacían las camas de la casa.

Por último, reclamó la lectura como un procedimiento que, aparte de aportar cono
cimientos, ahorra tiempo. En su opinión, la idea original que se te acaba de ocurrir seguro que ya la formuló un egipcio o un griego que podríamos haber aprendido antes si nos hubiéramos acercado a un libro.

Enlazando con esta premisa, y antes de pronunciar su lección, Muñoz Molina animó a todos a asomarse al conocimiento como lo hace el viajero de un tren que descubre un bello paisaje, mientras la mayoría habla por el móvil o ve la película de turno.

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