Cuando España se mida con los representantes de los Países Bajos en la final de la Copa Mundial de la FIFA 2010 que se disputará en el estadio de Soccer City (Johannesburgo), los ojos del mundo estarán concentrados en un rectángulo de hierba primorosamente cuidado. Desde hace meses, un equipo trabaja en exclusiva y sin descanso para asegurarse de que el acto final del mayor espectáculo futbolístico del planeta se disputa sobre la mejor superficie posible.
Gracias a los esfuerzos de Juane Klingbiel, jardinero jefe del estadio, y de sus compañeros, el terreno de juego se encuentra en condiciones inmejorables, y los jugadores no tendrán motivo de queja cuando salten al campo ante la atenta mirada de una audiencia televisiva millonaria. El estadio se inauguró en mayo, con lo que el terreno estará todavía (por así decir) en pañales. El de hoy será el octavo partido de este fase final que se disputará en este recinto con un aforo de 84.490 localidades (lo que hace de él el mayor del continente cuando opera a plena capacidad).
¿Qué tal ha resistido este último mes el estadio más utilizado en Sudáfrica 2010? "Extraordinariamente," dice Klingbiel sin dudar. "Creo que es una de las mejores superficies de juego que he visto jamás. La circulación del balón, la firmeza... todo es excelente, y estoy muy contento. Para la final estará mejor incluso de lo que yo habría esperado. Los comentarios de todos los equipos han sido muy positivos. Cada noche me acuesto con una sonrisa en los labios".
El actual recinto se levanta sobre el emplazamiento del anterior estadio nacional, construido a su vez a mediados de la década de 1980. Muchos veían en el antiguo campo el santo y seña del fútbol sudafricano: en él se disputaron muchos partidos de extraordinaria importancia, especialmente el que dio el triunfo a los Bafana Bafana en la Copa Africana de Naciones en 1996.
Su construcción se financió con las aportaciones de la comunidad futbolística: en 1990 fue también escenario del primer mitín multitudinario de Nelson Mandela tras su puesta en libertad. El Soccer City ha acogido también conciertos, partidos internacionales de rugby y, por supuesto, los encuentros de los dos grandes clubes de fútbol de Johannesburgo, el Kaizer Chiefs y el Orlando Pirates.
El reluciente estadio, de inconfundibles líneas, se cuenta sin duda entre las mejores instalaciones deportivas del mundo, y su construcción e inauguración son logros de los que todos los sudafricanos están justamente orgullosos. El estadio, ubicado en Soweto, zona de larga tradición futbolística, se ha diseñado en forma de jícara. Conocido como "crisol de culturas", el colorido de su diseño evoca una olla puesta al fuego, de ahí que reciba también el apodo de "foso de fuego".
El artesano continuó su relato: "Empezamos con la construcción del terreno cuando todavía se estaba construyendo el estadio. Ver cómo se iban levantando el terreno y el estadio a la vez ha sido un proceso increíble. Estoy muy orgulloso [del estadio]. Los responsables de llevarlo a cabo han hecho un trabajo impecable. Nunca había visto nada igual. Imagínate: poder decir que esto es Sudáfrica 2010 y que yo soy el encargado del terreno de juego... Menuda experiencia, es increíble", señaló con emoción.
"Todo el ambiente, todas las sensaciones que ha despertado la Copa Mundial han sido maravillosas. Ha tenido una efecto extraordinario sobre Sudáfrica, y creo que la gente ha disfrutado con esta competición y hemos superado con nota todos los retos; por eso creo que todo el mundo está muy contento. El punto culminante será que llegue la final y todo salga bien. Otro momento clave para mí fue la ceremonia inaugural y el primer partido; entonces pensé: 'Sudáfrica va a sacar esto adelante'".
"Estoy orgullosísimo de mí mismo y de mi equipo, y sin la ayuda de esta gente no lo habríamos conseguido", afirmó, "en cada partido, cuando los jugadores corren con toda su alma, la gente disfruta, las vuvuzelas atruenan y todo el mundo está como loco... entonces es cuando nos damos una palmadita en la espalda y sabemos que lo hemos hecho bien", finalizó.