11 / 07 / 2010

Broche de oro español en el Soccer City

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SGD Segovia al día - RFEF

Mágico, especial, único, histórico… Minutos irrepetibles los que se han vivido en el escenario de esta final que nos ha hecho tocar el cielo con las manos. Somos campeones del mundo y eso se ha notado en las gradas durante los ciento veinte minutos. Las lágrimas han sido, más que nunca, de alegría.



Ke Nako. Llegó la hora. Desde primera hora de la mañana los alrededores de la Mandela Square, en el barrio de Sandton de Johannesburgo, mostraban un ambiente extraordinario. SAR el Príncipe don Felipe de Borbón y doña Letizia se paseaban al sol de la ciudad sudafricana. La policía cortaba para los vehículos las calles adyacentes al hotel de la selección española. El cosquilleo o las mariposas que describía Iker Casillas en la rueda de prensa previa crecían por momentos.

Cuatro de la tarde. Nuestro autobús salía rumbo al Soccer City. El tráfico ha hecho que llegáramos más tarde de lo previsto al estadio. A la calabaza. Y es que el color naranja de sus azulejos y su arquitectura son reflejo de ello. Las extremas medidas de seguridad dejaban en evidencia la magnitud del evento. El cielo despejado y las agradables temperaturas de la mañana dejaban paso a la brisa. La entrada a la “gran calabaza” ha sido especial. Se trata de un lugar con capacidad para cerca de 90.000 aficionados. Los asientos naranjas parecían aumentar la presencia de los aficionados holandeses pero en seguida hemos comenzado a ver banderas españolas.

La ceremonia inaugural ha comenzado a las 18,45 horas. Las luces del Soccer City se apagaban y Shakira aparecía en el escenario bajo una espectacular iluminación de color azul. Un espectáculo de elefantes recorría el terreno de juego al tiempo que llegaban los jugadores de La Roja. Un grupo de personas se congregaba en el centro del campo para configurar la silueta de una vuvuzela, esa trompeta sudafricana que imita el sonido de los elefantes y que ha sido seña de identidad de este Mundial de Sudáfrica. Tras varias actuaciones, a las 19,40 horas saltaban los jugadores y los recuerdos y momentos vividos en el último mes se amontonaban en la cabeza.

Han sido treinta y un intensos días, llenos de emoción y buenas sensaciones en un país que a muchos provocaba desconfianza por falta de conocimiento. Un lugar en el que el trato recibido por parte de la gente nos ha hecho reflexionar. Ahora es tiempo para disfrutar de la final. La copa del mundo está sobre el atril. Salen los jugadores. Escuchamos los himnos nacionales por última vez amntes de partir rumbo a España.

La primera parte comienza con posesión y dominio del combinado español y a nuestra derecha vemos a Manolo el del Bombo animando y poniendo ritmo al juego de los de Vicente del Bosque. Hay mucha gente siguiendo a la naranja mecánica pero nuestros gritos de guerra suenan en el Soccer City más que nunca. El corazón late a mil por hora. El gol tampoco llega esta vez en la primera parte.

La segunda mitad transcurre tan rápido que ni siquiera nos da tiempo a asimilar la importancia de estos minutos en los que el hambre de gol nos hace levantarnos de la silla incluso cuando no es necesario. Parece el partido más largo de la historia. Llega la prórroga y las caras de alrededor muestran preocupación e impaciencia.

El número 116 quedará en la historia. Es el minuto en que el gol de Andrés Iniesta nos convirtió en campeones. La espera ha merecido la pena. La unión y el trabajo en equipo han quedado sellados en un abrazo colectivo. Las lágrimas de los jugadores no dejan lugar a dudas: la Copa del Mundo viaja para España. Un espectáculo de luces pone punto final a esta maravillosa historia.

¡¡¡Brasil nos espera!!!

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