EL PERIÓDICO DIGITAL DE SEGOVIA
Ediciones:    noticias deportes La Revista
23 / 05 / 2012
Última actualización: 23:11
12 / 07 / 2010

Johan Swinnen: “Europa ha de abrir un diálogo con África como iguales y en clave de verdad”

Marcar como favorita
SGD Segovia al día - JLA

Cuando el diplomático Johan Swinnen, que participó en el curso 50 años de las independencias africanas. Balance y perspectivas, se incorporó a su destino en La Haya, Holanda le pareció un “lugar exótico”. No es de extrañar. El actual embajador de Bélgica en España había dejado atrás la exuberancia de los paisajes africanos y una realidad política cruel. En 1994 fue embajador belga en Ruanda, testigo de uno de los conflictos más espeluznantes de la Historia. Desde entonces, ha militado por el desarrollo del continente africano. ¿Su esperanza? La presidencia belga de la Unión Europea



Después de 50 años de independencia, ¿qué ha impedido que los estados africanos se conviertan en verdaderos garantes de los derechos humanos y los valores democráticos?
Las razones son numerosas: estancamiento económico, desestabilización política, guerras regionales y civiles y, sobre todo, la falta de liderazgo. Los líderes africanos no se han responsabilizado de estos problemas frente a un pueblo que cree, que tiene esperanza en la democratización, en la lucha contra la corrupción y la universalización de los derechos humanos. Por eso votan y eligen a sus representantes. Por eso, la clase política electa tiene que darles una respuesta. Algo que, lamentablemente, no ha sucedido en todos los casos.
Sin embargo, me gustaría aclarar que no debemos culpabilizar a todo un continente por algo así. Hasta en Europa queda bastante por hacer en materia de derechos humanos.
¿Cuál es el grado de compromiso de su país en este cambio necesario?

En nuestra relación con la República Democrática del Congo, se ha hecho hincapié en el desarrollo de los derechos humanos. La credibilidad de Europa y la de cualquier país estará ligada a su defensa.

Los derechos humanos es un valor universal, más importante incluso que la democracia como la entendemos en occidente. Es cierto que es un objetivo universal que defendemos, pero debemos estar abiertos a la posibilidad de que el estado africano establezca un sistema democrático distinto al nuestro. África es otra cultura y tiene otras prácticas.
¿Y el de la Unión Europea? Bélgica ha iniciado su turno en la presidencia europea hace apenas unos días.

Europa y África tienen más vínculos de los que se piensa. Es imprescindible activar nuestros asuntos y relaciones con el continente africano. Es nuestro vecino más importante y nuestra relación es natural. Europa debe abrir un diálogo político permanente, institucionalizado, en todas las áreas. Pero me refiero a un diálogo entre iguales y en clave de verdad. Esta será la única forma de encontrar la fórmula y los argumentos para poner todo lo que nos interesa, lo que nos preocupa, sobre la mesa.

¿Cuáles son las prioridades que se ha marcado su Gobierno durante la Presidencia de turno de la Unión Europea?

Es un momento para ser pragmático y sobrio. No quiero caer en la trampa de los grandes anuncios y las ambiciones excesivas. Vamos a trabajar sobre varias prioridades. Entre ellas la más importante es la lucha contra la crisis económica. El ciudadano europeo necesita respuestas de Europa. Si no obtiene respuestas, su confianza en las instituciones europeas caerá de forma estrepitosa. En la lucha contra la crisis hay una dimensión social que no estamos dispuestos a olvidar.

Otra prioridad es preparar en unanimidad la Cumbre de Cancún sobre el Cambio Climático para conseguir mejores resultados que en las últimas reuniones. La Unión Europea debe desempeñar un papel de mayor influencia frente a este problema mundial.
¿Impulsará la tasa a las transacciones bancarias?

Tanto la tasa sobre las transacciones bancarias como la supervisión del sector es muy importante. Se encuentra entre las primeras preocupaciones de los europeos. Debemos impulsar una acción internacional para gestionar la crisis de forma más eficaz con los instrumentos económicos a nuestro alcance, incluso los bancos.

En estos momentos, se ha abierto un debate en torno a la supervisión bancaria, pero también sobre otros temas. Nuestra Presidencia Europea trabajará junto al Parlamento Europeo en esta linea. Si podemos legislar a través de directivas en este sentido, se podrá decir que la presidencia de Bélgica habrá hecho un buen trabajo.

¿Cómo valora la herencia que ha dejado la Presidencia Española?
Antes de dar mi opinión, me gustaría remarcar que la presidencia española fue la primera en celebrarse tras la entrada en vigor del Tratado de Lisboa. El Gobierno español se ha encontrado con nuevas instituciones, con una Comisión recién elegida, un Parlamento Europeo mucho más poderoso... Ha sido, sin duda, muy difícil. La Presidencia Española se ha movido de una forma muy elegante entre estos nuevos actores. Ha sido un mérito enorme.

¿Qué es lo que destacaría?
La Presidencia Española ha planteado ejercicios y debates muy importantes como la lucha contra la crisis económica y financiera. Y me gustaría destacar su iniciativa a la hora de impulsar una acción coordinada en Europa contra la violencia de género.

España ha sabido dar el relevo adecuado a la presidencia belga y ahora es a nosotros a quienes toca enfrentarnos al mismo desafío. En resumen, creo que han sido muy emprendedores con varias iniciativas que han defendido con mucho entusiasmo y de las que creo que podremos aprovechar muchas cosas.

En octubre se presentará una demanda en su país contra 12 policías, militares y antiguos funcionarios sospechosos de haber participado en el asesinato del primer jefe de Gobierno del Congo. ¿Cómo entrevé esta responsabilidad histórica?

El pasado nunca acabará de analizar las responsabilidades de la colonización y la descolonización. Somos muy conscientes del dolor, del sufrimiento, incluso de los errores que se han cometido durante este periodo. El asunto del asesinato Patrice Lumumba, primer jefe de gobierno del Congo, que dio paso a Mobutu, se resolverá en los tribunales. Entiendo que sus descendientes quieran conocer toda la verdad. Pero, desde la comprensión hacia estas personas, me gustaría añadir que tenemos que mirar hacia el futuro. La referencia constante al pasado no puede tener secuestrados a aquellos que quieren trabajar por el futuro del Congo. Y no es Bélgica, sino los propios congoleños los que quieren hacerlo.

Usted fue embajador en Ruanda en 1994, ¿cómo ve la situación en estos momentos?
En Ruanda lo importante es que tanto los ruandeses y la comunidad internacional se esfuercen en hacer todo lo necesario para conocer la verdad. Porque sólo cuando desvelemos esa verdad, se podrá hacer justicia. Necesitamos serenidad para poner las cosas en orden, y, de esa manera, crear unas bases sanas sobre las que aplicar un plan de desarrollo y cooperación en este país tan castigado.

¿Y cuál es la dirección a la que se dirige África?
África va a despegar. Lo sé. Y no lo hará sólo desde un aspecto económico, lo logrará también en el campo institucional.

Por eso, es nuestra obligación cultivar muy bien la relación con este vecino ante el cambio inminente. La Unión Europea cuenta con los instrumentos necesarios para hacerlo. Sólo debe procurar dirigir los objetivos de cooperación hacia la educación y la creación de un clima de negocios que promueva la inversión. En vez de lamentarnos por el lugar que hemos delegado en otros en materia de sinergias económicas, debemos tomar cartas en el asunto.

Segovia al día • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2012 • Todos los derechos reservados.
POWERED BY FOLIOePRESS