EL PERIÓDICO DIGITAL DE SEGOVIA
Ediciones:    noticias deportes La Revista
10 / 02 / 2012
Última actualización: 20:07
15 / 07 / 2010

Juan Carlos Rodríguez Ibarra: “A mí la prensa siempre me ha dicho que daba muchos titulares”

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SGD Segovia al día - JLA

De las arenas políticas a los mares de Internet. Su mordacidad no le ha abandonado, pero ahora intenta, en cada comparecencia pública, y con el recuerdo de la presidencia de Extremadura que ostentó casi un cuarto de siglo, imaginar una transformación social que empezó a cocerse con la irrupción de la Red. Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que inauguró el curso Periodismo y poder: una relación apasionada y apasionante, dirigido por Bieito Rubido, es autor de Rompiendo cristales. Treinta años de vida política, a cuya presentación acudió toda la familia socialista. Continúa moviéndose como pez en el agua en todos los foros.



El político es aquella persona elegida por los ciudadanos para sufrir en los funerales y para no aparecer en los actos públicos alegres. La definición es suya.

Sí, la definición es mía. Ya sabe que al político se le exige que esté siempre en los asuntos donde hay tristeza o sufrimiento y se le impide, metafóricamente hablando, el que vaya a un sitio donde hay alegría. Por ejemplo, en la final de la Copa Mundial de Fútbol no hubiera estado mal que hubiera acudido el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, o el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, porque el pueblo español en esos momentos está disfrutando. Si hubieran acudido y España hubiera perdido, acaso se les hubiera acusado de gafes, de ir allí a hacerse la fotografía.

Parece que en estos días el Mundial de Fútbol ha unido más a los españoles que cualquier esfuerzo o debate político.

Sí, ha salido el sentimiento patriótico. Lo que me gustaria sería que la gente siga manteniéndolo siempre, sobre todo, con Hacienda. Quizás en tono irónico también me planteo cuánta gente habrá ido a comprar la bandera de España y, al ser preguntado “¿con IVA o sin IVA?”, han optado por la segunda propuesta.

Hablemos de la relación entre poder y prensa, que le ha traído a los Cursos. ¿Cómo afrontaba sus comparecencias ante los medios de comunicación cuando ejercía la presidencia de Extremadura?

Muy bien, porque yo sabía que de lo que iba a hablar sabía más que el periodista y, por lo tanto, no temía que me pudiera pillar en ningún renuncio, porque, lamentablemente, el profesional de la comunicación tiene que informar de muchos sectores y temas que no puede estudiar por falta de tiempo. Por la mañana, el periodista tiene que cubrir asuntos de presupuestos y por la tarde de sanidad vegetal. Por mucho que sepa el periodista, el político, en general sabe más.

¿Usted era de los políticos que, en su encuentro con la prensa, ya tenía el titular, el tema del que quería hablar, independientemente de las preguntas que le hicieran los periodistas?

A mí, siempre la prensa me ha dicho que daba muchos titulares, pero no los decía conscientemente, yo no tenía preparada la frase. El político tiene la obligación de hablar para que se le entienda y, cuando tiene un micrófono delante, decir algo que merezca la pena escuchar por los ciudadanos. ¡Cuántos ciudadanos darían dinero por poder disponer de un micrófono cuando, por ejemplo, están en la barra de un bar hablando con sus compañeros y amigos de asuntos concretos. Les gustaría que les escuchara toda España. Nosotros, los políticos, tenemos esa oportunidad diariamente y casi nunca se aprovecha para decir lo que se piensa seriamente y que te entiendan.

¿Y a la clase política en la actualidad se la entiende o se esfuerza en que su mensaje sea entendible?

Nunca he creído en la clase política; simplemente, hay gente que se dedica a la política. No, no hay una clase y menos en el sentido corporativista del término. Volviendo a la pregunta, creo que hay poco discurso, poca explicación de lo que se hace -muchas veces las cosas públicas están muy bien hechas, pero mal explicadas- y un silencio de la oposición. Todo es muy nefasto para la democracia del país, porque, por ejemplo, si alguien tiene una reforma laboral en su cabeza debe explicarla para ver si es buena y la “compramos” como ciudadanos. Si no, da la sensación como que nadie sabe nada más que el Gobierno, y éste ha de tener enfrente una oposición que elabore medidas concretas y puntuales.

¿Por qué afirma rotundamente que la relación entre poder y periodismo ya no articula la opinión pública?

Todo se ha atomizado. La relación del político con su lector ya no es unidireccional, sino que tiene múltiples direcciones, necesita intermediarios. Al mismo tiempo la relación de la prensa con el poder ha cambiado muchísimo. El ciudadano ya no sólo tiene la informacion que le proporciona el periodista, sino también la que le da su amigo, su compañero, la que recibe de alguien que ni siquiera conoce. Muchas veces esta última vía de comunicación la considera tan válida o incluso mejor que la que lee, ve o escucha en los medios de comunicación. Todo se ha roto. Todo esto hay que recomponerlo de una forma diferente a cómo estaba. Hoy un político no puede atrapar a la prensa para que sus intereses queden defendidos, porque va a haber alguien en la Red que va a descubrir aquello que decía Lula: “Noticia es todo aquello que el político esconde; lo demás es propaganda”. De todas formas, de hace 15 años para acá, la realidad es cada vez más virtual y menos física.

¿Y todo el mundo se ha dado cuenta de este cambio?

Ahora mismo todo está en entredicho. Seguir pensando en una sociedad como la actual es condenarnos al fracaso. Todo esto se nos escapa de las manos, genera un mundo distinto. Y lo vemos en casos concretos.Antes en una consulta, el médico sabía todo sobre un tratamiento y el paciente ni se metía en diagnósticos. Ahora, gracias al doctor Google, hay pacientes que le dicen al médico que no se va a tomar esas pastillas que le ha recetado porque ha visto en Internet que ese medicamento ha matado a doce personas en Japón. Y ya no podemos ir por la noche a ver en el firmamento la Osa Mayor porque ya nos la muestra Google.

En la conferencia, usted ha manifestado que los métodos educativos, tal y como los entendemos en la actualidad, deben experimentar un cambio relevante...

En España todo ha cambiado menos la educación. Si sacamos del cementerio a un cirujano del siglo XIX y le enseñamos su espacio de trabajo de sus colegas del presente, no reconocería un quirófano. Sin embargo, si hacemos lo mismo con un maestro, éste si reconocería el aula donde sus colegas actuales imparten clase e incluso sus métodos. Ya no hay necesidad de que los alumnos tomen apuntes. Sería más oportuno que salieran de los centros educativos sabiendo cuál es su verdadera vocación, para más tarde añadir riqueza y valor a nuestro país. Si fuéramos capaces de apasionar a la gente con lo que le gusta, el futuro de este país sería diferente.

Usted rescata el término papanatas para enfrentarlo al de periodistas, ¿a qué se refiere exactamente?

Aquel que se cree más inteligente que los demás y le dora la píldora al poder y manipula la información no es periodista, sino un papanatas. Yo distingo con claridad entre periodistas y papanatas.

Tiene al “enemigo” en casa, a una hija que está estudiando Periodismo, ¿qué está aprendiendo de ella?

Estoy viendo lo que es la sociedad digital a través de ella. Yo era analógico y estoy emigrando al mundo digital desde hace unos cuantos años a través de los ojos y la experiencia de mi hija. De todas formas, cuando la veo estudiando me recuerda a aquel profesor de Física que enseñaba a sus alumnos todo sobre el mundo de la bicicleta: piezas, historia...; pero al final del curso se daban cuenta de que no sabían montar en bici. La teoría es importante, pero falta práctica. No obstante, los estudios están bien diseñados.

¿Es conveniente seguir escuchando en los medios de comunicación a los políticos que ya no están en la primera línea de fuego de la política?

Sigue habiendo un cierto despiste. Hay prensa que considera que aquellos políticos que ya no tenemos poder no existimos. A mí la prensa de mi tierra me ignora, pero son unos cretinos. Yo estoy ahora más presente en la Red. Creen que si no aparezco en su periódico no existo, cosa que a mí no me importa nada, porque ahora existo más que antes. Por ejemplo, publico un artículo o un comentario en un blog y lo pueden leer en Nueva York, cosa que antes no sucedía.
¿Por lo tanto su relación actual con cierta prensa deja mucho que desear?

He tenido una relación excelente con la prensa: no tengo ningún amigo periodista. Hay cantidad de medios de comunicación que no son independientes en España. El boom inmobiliario generó periódicos locales para sacar tajada e influir en el poder.

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