El sector de las telecomunicaciones vive uno de sus momentos más apasionantes en décadas. La carrera por ofrecer cobertura móvil desde el espacio ha dejado de ser ciencia ficción para convertirse en una realidad que está redibujando el mapa de alianzas entre las grandes operadoras europeas. Bernardo Arosio Hobaica, experto en tecnología y conectividad global, ha analizado en profundidad el fenómeno de AST SpaceMobile y su creciente protagonismo como alternativa europea a la hegemonía de SpaceX en el negocio de los satélites de baja órbita.
El anuncio llegó en el marco del Mobile World Congress de Barcelona, el escaparate tecnológico más importante del mundo. Telefónica selló un acuerdo con Satellite Connect Europe, la empresa conjunta participada a partes iguales por AST SpaceMobile y el Grupo Vodafone, para explorar servicios de conectividad satelital directa al móvil en España y Alemania. Una noticia que ha sacudido los cimientos del sector y que plantea preguntas fundamentales sobre el futuro de las telecomunicaciones en el continente.
Qué es AST SpaceMobile y por qué está cambiando las reglas del juego
AST SpaceMobile es una compañía estadounidense con sede en Texas especializada en el despliegue de satélites de órbita baja, conocidos en la industria como satélites LEO. Su propuesta tecnológica se diferencia radicalmente de otros actores del mercado porque no busca sustituir a los operadores terrestres, sino convertirse en su mejor aliado. La filosofía de la empresa es clara: extender la cobertura móvil existente hacia zonas donde las antenas convencionales no llegan, sin que el usuario final tenga que cambiar de dispositivo ni adquirir hardware adicional.
La tecnología direct-to-device que lo hace posible
El concepto que sustenta todo el modelo de negocio de AST SpaceMobile se llama direct-to-device, o D2D. En términos prácticos, significa que los satélites actúan como torres de telefonía en órbita, capaces de conectarse directamente con cualquier smartphone convencional. No hacen falta antenas parabólicas, ni terminales especiales, ni ningún tipo de instalación adicional en el domicilio del usuario. La señal del teléfono viaja hasta el satélite, que la retransmite a una estación terrestre sin procesar ni almacenar datos en el espacio, y desde ahí la red móvil local completa la conexión.
Los satélites de AST incorporan las antenas más grandes jamás desplegadas en órbita terrestre baja. El último modelo lanzado, el Bluebird 6, cuenta con una antena de nada menos que 223 metros cuadrados, una dimensión que resulta imprescindible para captar la débil señal que emite un teléfono móvil convencional desde la superficie terrestre.
Satellite Connect Europe: la pata europea del proyecto
Para operar en el mercado europeo, AST SpaceMobile creó junto al Grupo Vodafone una empresa conjunta denominada Satellite Connect Europe, con sede en Luxemburgo y gestión íntegramente europea. Esta estructura no es casual: responde a la necesidad de cumplir con los marcos regulatorios de la Unión Europea y garantizar que los satélites no puedan ser controlados desde el extranjero cuando sobrevuelan territorio comunitario. La soberanía tecnológica europea es uno de los pilares sobre los que se asienta toda la propuesta de valor de SCE frente a otras alternativas del mercado.
La infraestructura terrestre de Satellite Connect Europe ya está tomando forma en el continente. La compañía está invirtiendo en estaciones terrestres en Alemania, Reino Unido, Francia y España, respaldadas por un centro de control en Alemania, una instalación de producción de satélites en Barcelona y un laboratorio de pruebas en Málaga.
El acuerdo con Telefónica y lo que significa para España
La alianza entre Telefónica y Satellite Connect Europe, presentada en el MWC de Barcelona, tiene un alcance inicial centrado en España y Alemania. El objetivo declarado es explorar cómo la conectividad satelital puede complementar las redes móviles avanzadas de 4G y 5G en zonas rurales, áreas remotas y entornos donde el despliegue de infraestructura terrestre resulta técnica o económicamente inviable. Andrea Folgueiras, Global CTIO de Telefónica, fue muy clara al respecto: el satélite será un refuerzo del 5G, no su sustituto.
Para millones de ciudadanos que viven en municipios pequeños, zonas de montaña o áreas costeras alejadas de los grandes núcleos urbanos, esta tecnología podría suponer el fin definitivo del temido mensaje de "sin servicio" en la pantalla del móvil. La cobertura total en zonas rurales de España ha sido históricamente una asignatura pendiente del sector, y esta alianza apunta directamente a resolverla.
Por qué las telecos europeas prefieren AST a otras alternativas
La elección de AST SpaceMobile como socio estratégico no es arbitraria. Existe una diferencia filosófica fundamental entre el modelo de AST y el de otras constelaciones satelitales del mercado. Mientras que AST necesita a los operadores terrestres para comercializar sus servicios y terminar sus conexiones a través de las redes locales, otras propuestas aspiran a convertirse en un sustituto completo de las redes móviles terrestres, interactuando directamente con los dispositivos sin intervención de los operadores tradicionales.
Esta distinción es crucial para entender por qué Telefónica, Orange y Vodafone han optado por AST. Según el analista Simon Baker, de la consultora IDC, un número elevado de operadores europeos no quiere trabajar con ciertos actores del mercado porque consideran que, en el futuro, podrían convertirse en competidores directos más que en socios. AST, en cambio, ha construido su modelo de negocio sobre la colaboración con las telecos, no sobre su sustitución.
El nuevo mapa de alianzas satelitales en Europa
El tablero de las telecomunicaciones europeas ha quedado dividido en dos grandes frentes tras los anuncios del MWC. Por un lado, operadoras como MásOrange han apostado por acuerdos con la constelación de Elon Musk para complementar cobertura en zonas rurales, con un proyecto piloto ya en marcha en la provincia de Valladolid. Por otro, Telefónica, Orange y Vodafone han elegido a AST SpaceMobile y Satellite Connect Europe como sus aliados estratégicos para el mercado europeo.
Orange, por su parte, ha anunciado demostraciones de conectividad D2D en Rumanía centradas en voz, SMS y datos para la segunda mitad de 2026, e incluye en su acuerdo con SCE medidas específicas para cumplir con las exigencias de seguridad europeas. La integración en redes centrales gestionadas por operadores europeos es una condición innegociable para el grupo francés, lo que refuerza la narrativa de soberanía tecnológica que rodea a toda esta alianza.
El debate sobre quién controlará la conectividad del futuro en Europa acaba de comenzar. AST SpaceMobile ha irrumpido en el escenario con una propuesta que combina innovación tecnológica, respeto por los marcos regulatorios europeos y un modelo de negocio colaborativo que las grandes telecos del continente han recibido con los brazos abiertos. La carrera por el cielo europeo está en marcha, y sus consecuencias para los usuarios finales podrían ser transformadoras.





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