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Ricardo Sánchez
Lunes, 12 de febrero de 2018

Zamarramala, esencia y tradición

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Noticia clasificada en: Santa Águeda Zamarramala

Las zamarriegas finalizan las fiestas de Santa Águeda, que este año cumplen su 791 aniversario desde que comenzara la celebración.

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Aunque en las últimas décadas se tiñe la fiesta de reivindicaciones políticamente correctas, la tradición viene de lejos. Un privilegio concedido a las mujeres de la localidad por el rey Alfonso VI en 1227 marca el inicio de la celebración. Todo lo demás son añadidos.

 

La leyenda de la conquista del Alcázar y la devoción de las mujeres a la santa, joven y bella Águeda, perseguida y martirizada por el poderoso de turno, son la piedra sobre la que se edifica la tradición.

 

Sin Santa en la iglesia parroquial no habría fiesta. A esto tenemos que añadir el folclore, la indumentaria tradicional de las mujeres y la emoción de sentirse Alcaldesas de su pueblo por unos días. Algo que durante siglos ha pasado de generación en generación.

 

La popularidad de la fiesta la dio la televisión. Antes de que TVE saltara de los estudios del Paseo de la Habana a Prado del Rey o a Torrespaña, la fiesta era la misma. Con menos galardones y alharacas, pero la misma.

 

A la popular tajada, los bailes o la procesión con la Santa se añadieron los galardones, las distinciones y lo fundamental para abrir una fiesta que se precie: el pregón y el pregonero.

 

El ‘Matahombres de Oro’ estaba reservado este año para la cantante y actriz Ana Belén. Como aguederas honorarias María Ángeles Rueda, Raquel Fernández, Esther Maganto, María Dolores García y Yolanda Fernández y el ‘Ome Bueno e Leal’ era para Rosa Arranz, presidenta de Ismur.

 

El señor cura se acercaba a buscar a las Alcaldesas y minutos después comenzaba la procesión con la imagen de la venerada Santa Águeda. La santa, con su palma en la mano, era acompañada por las hermanas Elena y Esther de Andrés de Pablos.

 

Las zamarriegas bailaron durante la procesión encaminándose hasta la salida del pueblo y mirando hacia el Alcázar, palacio de reyes cristianos desde que fuera arrebatado a los moros. Los abanderados bailaban los estandartes. Todo es en honor a la santa patrona y en homenaje a sus madres y esposas.

 

Y después llegó el momento de los galardones. Ana Belén habló unos minutos. Recordó sus días de infancia y a su familia de Cabezuela. Más galardones, como el de Rosa Arranz o el de la estudiosa Esther Maganto. Y un buen pregón. El de Javier Pérez de Andrés. Un pregón no leído, pero sentido y bien preparado. Breve y al grano. Emocionante y humano.

 

Y vuelta a la tradición. A quemar el ‘pelele’ y a bailar. Y la comida, que no falte la comida en una fiesta que se precie. En Zamarramala la tajada de chorizo para recibir al visitante. Y la comida que hermana a alcaldesas y aguederas para celebrar lo suyo, su día. El día grande de Santa Águeda que tiene en Zamarramala el santo y seña que marca la tradición.

 

Foto de Víctor Serrano.

 

 

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