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Aurora Limón
Jueves, 1 de marzo de 2018

Muere Antonio García-Trevijano, el pensador de la República

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García-Trevijano ha sido uno de los intelectuales más importantes del siglo XX, luchador antifranquista y silenciado por el régimen de la Transición durante 40 años.

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Antonio García-Trevijano Forte nacía en Alhama de Granada el 18 de julio de 1927. En Granada comenzó sus estudios de derecho y llegó a ser profesor de Derecho mercantil en la Universidad de Granada siendo más joven que sus propios alumnos.

 

García-Trevijano fue abogado, notario, político en la oposición al franquismo, crítico de arte y un gran pensador. Su lucha contra el franquismo comenzó antes de cumplir la mayoría de edad, en el instituto.

 

En los años 60, siendo republicano, colaboró con Don Juan de Borbón con el objetivo de derribar el régimen franquista. Tras el nombramiento de Juan Carlos de Borbón como heredero de Franco, Trevijano se alejó de Don Juan al ser este último traicionado y abandonado por sus consejeros más cercanos que dieron su apoyo al hijo, sucesor de Franco a título de rey.

 

Durante esa época, desde la mesa del consejo de ministros, se dio orden de asesinar a García-Trevijano. Dos hombres católicos cercanos al régimen, Antonio María de Oriol y Urquijo y Antonio Fontán, avisaron a Trevijano en ambas ocasiones. Una vez casi lo consiguieron, pero Trevijano salió con vida del atentado.

 

En 1974, García-Trevijano se propuso conseguir la unidad de acción de toda la oposición al franquismo con un método pintoresco ideado por él mismo. Dando un número a cada partido, y sin contar detalles de quien pertenecía ya a la nueva Junta Democrática de España, fue aunando a independientes y pequeños partidos dentro y fuera de España. En la Junta también entró el PCE y Comisiones Obreras, las únicas organizaciones antifranquistas con militancia. Fuera quedaba el PSOE, controlado por la socialdemocracia alemana y tutelado por los servicios secretos. Trevijano se encargó de iniciar conversaciones con altos cargos militares antes de la muerte del dictador.

 

El final de la historia fue la fusión de la Junta Democrática con la Plataforma de Convergencia Democrática. Nacía la ‘Platajunta’ con todos los partidos que estaban fuera del régimen.

 

Tras la muerte de Franco, con el Gobierno Arias, Fraga encarcelaba a García-Trevijano con el beneplácito de Felipe González. El objetivo era desactivar la movilización creciente de la oposición y pactar un reparto de poder con el régimen franquista.

 

Todos traicionaron a Trevijano. Los españoles no pudieron elegir ni la forma de estado ni la forma de gobierno. Ese era el compromiso de todos los partidos de oposición. PSOE y PCE negociaron con el régimen su legalización y la convocatoria de elecciones ordinarias sin salirse de las Leyes Fundamentales del Movimiento, que era la constitución de la España de Franco.

 

Cuando Fraga salió del gobierno en el año 1976, salía Trevijano de Carabanchel. Cuando Adolfo Suarez tomó las riendas de la dictadura y negoció con Felipe González y Carrillo, el PSOE se encargó de desactivar a la oposición preparando un documento difamatorio contra Antonio García-Trevijano. Un documento sin firma que fue publicado por toda la prensa del régimen y por los nuevos periódicos que apadrinarían la nueva era. Ninguno de ellos permitió que Trevijano se defendiera. En el 76 ya estaba muerto políticamente.

 

Una vez neutralizado, Antonio recibía en su casa a Santiago Carrillo y su mujer. Reconocían la mentira y la difamación para neutralizarle pero, amigablemente, indicaban a Trevijano que nada podían hacer contra el PSOE. El pacto estaba cerrado.

 

En 1977 Trevijano publicaba el libro ‘La alternativa democrática’. Con una escritura de estilo marxista, que era lo que se llevaba en la época, pero sin ser marxista, definía el estado de partidos que nacía antes de redactarse la Constitución. Vio el enorme sistema clientelar y de corrupción que necesitaban unos partidos y sindicatos que apenas tenían afiliados.

 

José Luis Balbín fue el único que se atrevió a dar voz a Trevijano en algún programa de La Clave. Antonio Herrero también le invitó a menudo a su programa de radio. A finales de los 80, Trevijano apareció con seudónimo en el semanario El Independiente. Thomas Payne era su firma. Una colaboración semanal rápida, ágil y brillante.

 

También publicó columnas en El Mundo y La Razón. Según llegaban las quejas del poder económico o político, Antonio se iba sin necesidad de que se lo pidieran. Conocía bien ese mundo.

 

Trevijano se puso a escribir. El siempre pensó que de joven nada se puede aportar en un libro. Con la edad suficiente ya podía publicar algo sólido. Así nacía “Del hecho nacional a la conciencia de España o El discurso de la República”. La presentación del libro se realizaba en Madrid. Antonio, arropado por los periodistas críticos del denominado ‘Sindicato del crimen’, presentaba el libro ante una audiencia muy joven que salió del acto dando vivas a la República. Fue en octubre del 94.

 

La aventura de la AEPI, agrupando a los periodistas críticos con el felipismo, terminaba con la llegada de Aznar. Trevijano publicaba más libros: Frente a la gran mentira y Pasiones de servidumbre.

 

Aunque se vendieron libros, algún allegado a don Antonio preparó un blog. Trevijano, con una constancia que siempre ha dejado impresionados a sus jóvenes seguidores, se puso a escribir para Internet, un mundo que desconocía, pero rápidamente comprobó que los seguidores eran legión.

 

Con el blog de La República Constitucional, Trevijano perfiló el nacimiento de un movimiento que, poco a poco, fue tomando forma y se constituyó como asociación cultural. No abandonó el mundo de Internet. Tras un intento fallido de programa radiofónico en una radio que alquilaba sus horas de emisión, don Antonio comenzó a emitir un programa diario a través de plataformas de podcast. Miles de personas han podido escuchar durante años unas lecciones magistrales sobre política, derecho, filosofía o arte que jamás podrán oír en ninguna universidad española.

 

Poco después publicaba un volumen que agrupaba tres libros: Teoría Pura de la República. Esta edición contenía un análisis de la Revolución Francesa, una teoría pura de la Democracia y ‘El factor republicano’.

 

Trevijano, durante los últimos años, ha tenido la energía suficiente para recorrer España dando conferencias, defendiendo a una Nación pisoteada y abandonada por el Estado. Cuando viajaba, tampoco permitía que ‘su radio’ se apagara. Desde su casa se hacía un programa diario conectando vía Skype con Cartagena de Indias o Miami. Con Escocia o con Polonia.

 

Antonio García-Trevijano ha fallecido en Madrid a los 90 años de edad. Deja una obra impresionante y única. Descanse en paz.

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